Hoy como ayer, la Iglesia nos llama a ser Buenos Pastores desde los diferentes apostolados, no sólo aquellos que por el llamado vocacional queremos vivir el Ministerio del que Cristo nos hace participes, sino también desde la experiencia de aquellos hermanos que a partir de la Vida Religiosa desean vivir como Hermanos, no debe haber distinción por el servicio, no debe haber división por el estado de vida, no debe haber ovejas sin un pastor.
Cuando nuestras Iglesias Particulares se disponen a vivir la Misión Continental creo que es conveniente dar Testimonio de Buenos Pastores, no sólo con el Ministerio Ordenado, sino con el amor que nos une como bautizados, ya que el constitutivo misionero recrea en nosotros el deseo de ser esa luz que nunca se apaga. No debemos estar a un lado esperando que nos llamen, debemos integrarnos desde nuestra Consagración Religiosa Agustina a servir sin desfallecer a pesar del cansancio.
Al reflexionar cuando veía decenas de panfletos con la inscripción “aquí se vive la fe católica” pensaba como en estos momentos de la historia, tenemos verdadera necesidad de Buenos Pastores que nos habran la puerta, como exponía Monseñor Rino Fisichella en la Universidad Pontificia Bolivariana en enero pasado, "hombres, que a través de una fe iluminada y vivida hagan a Dios creíble en el mundo, tenemos la necesidad de hombres que tengan la mirada dirigida a Dios, aprendiendo de el, la verdadera humanidad, tenemos la necesidad de hombres, cuyo intelecto sea iluminado por la luz de Dios, y a quienes Dios abra el corazón, de modo que su intelecto pueda hablar al intelecto de los otros y su corazón pueda abrir el corazón de los otros, solamente a través de hombres tocados por Dios, Dios puede retornar a los hombres".
Hoy debemos orar por los sacerdotes, en palabras de Monseñor Ricardo Tobón Restrepo "Hombres que a pesar de sus debilidades son un regalo del Dios". Que viviendo la unidad de la Iglesia brillan como esos faros de luz silenciosos que se desgastan por sus rebaños en cada una de nuestras comunidades. "Sólo una Iglesia santa y unida puede ser luz, y sal, y levadura y sudar sobre el mundo en el momento difícil que atravesamos. Sólo una Iglesia santa y unida, puede aportar la sabiduría y la fuerza del Evangelio a un mundo que se transforma y busca en la noche la felicidad. Sólo una Iglesia santa y unida puede caminar segura en medio de las pruebas de la vida hacia la esperanza eterna".
"Unámonos para dar el testimonio que hace creer, para sentir el gozo de ser un solo rebaño bajo un mismo pastor, en una sola alma y un solo corazón". La fe compromete el pastoreo del mundo en que vivimos, por ello, es tiempo de abrir de par en par las puertas y retornar al anuncio de la resurrección de Cristo del que somos testigos. Unámonos todos con la Bienaventurada Virgen María, que en todo momento creyó en la voluntad de Divino Pastor, que esperó con fe como modelo de Discípula, ella es la Estrella de la Evangelización que acompaña la Iglesia Triunfante, que es el redil escogido por su Hijo Querido, que sin duda alguna es el Buen Pastor.
FRAY FRANK CHAVARRIAGA ESCOBAR, O.S

