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jueves, 25 de agosto de 2011

ESTA ES LA JUVENTUD DEL PAPA

La consigna mas escuchada en esta Jornada Mundial de la Juventud, “esta es la juventud del Papa” creo conveniente ponerla como título, ya que era la expresión con la que miles de jóvenes manifestaban su amor al Sucesor de Pedro, lema que retumbaba en calles, plazas, iglesias, y muchos otros lugares en los cuales los participantes de este encuentro sintieron y vivieron la cercanía del Santo Padre, no importando la lluvia, el sol, los jóvenes mostraron y vivieron su firmeza en la fe. El Romano Pontífice agradece estas muestras enérgicas de cariño con palabras que trascienden como las de un padre al hijo “yo rezo por vosotros con toda el alma, os suplico que recéis también por mí. Atraídos por la belleza de su amor, vivamos siempre fielmente como discípulos suyos”[1]

«Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (Col 2, 7) Con esta frase del apóstol San Pablo a los Colosense, los católico de todo el mundo nos adentramos a vivir el Viaje Apostólico de Su Santidad Benedicto XVI  con motivo de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. Un motivo que nos ha llenado de júbilo por las multitudes que con alegría recibieron al Vicario de Cristo en la Tierra, a su llegada al aeropuerto de Barajas de Madrid, El Papa nos manifestaba el motivo de este viaje “Vengo aquí a encontrarme con millares de jóvenes de todo el mundo, católicos, interesados por Cristo o en busca de la verdad que dé sentido genuino a su existencia”.[2]

Pero no solo la Jornada Mundial de la Juventud es el motivo explícito del tal visita, la invitación del Sucesor de Pedro se centraba en el lema central de este acontecimiento mundial “confirmar a todos en la fe, viviendo unos días de intensa actividad pastoral para anunciar que Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida. Para impulsar el compromiso de construir el Reino de Dios en el mundo, entre nosotros”[3]. Palabras que a lo largo de estos días deben adentrarse al corazón de todos los católicos del mundo, palabras que resuenan desde el corazón mismo del evangelio, palabras que nos envían como Discípulos y Misioneros a comunicarla con una fe firme.

Este viaje que congrega a miles de jóvenes de todo el mundo, no es solo un encuentro multitudinario, es unirnos en la Caridad del Sucesor de Pedro como hijos de una misma fe, fe que se traduce a todos los vocablos del mundo como la expresión máxima de la confianza en la Trinidad y de la peregrinación que vivimos como Iglesia “Al edificar sobre la roca firme, no solamente vuestra vida será sólida y estable, sino que contribuirá a proyectar la luz de Cristo”[4].

El Viaje Apostólico, en el Marco de la Jornada Mundial de la Juventud, manifestó una cercanía del Pastor de la Iglesia Universal con sus ovejas, ovejas que con alegría manifestaron el amor al Pastor incondicional, por ello, el encuentro con los jóvenes religiosos, no un grupo diferente sino un solo cuerpo con un mismo fin “cada carisma es una palabra evangélica que el Espíritu Santo recuerda a su Iglesia (Jn 14, 26). No en vano, la Vida Consagrada «nace de la escucha de la Palabra de Dios y acoge el Evangelio como su norma de vida”[5]. El mensaje del Santo Padre anima a vivir la radicalidad evangélica al servicio de la iglesia, a abrir de par en par las puestas de nuestra vida y configurarlas con Cristo siendo luz en medio del momento en que vivimos el llamado “eclipse de Dios”.

A este viaje de gran ardor religioso se une el encuentro con los Jóvenes Profesores, células vivas del mundo intelectual naciente, motivo que desde la Persona Intelectual del Santo Padre manifiesta su elogio admirable a la universidad como centro del aprendizaje, por ello el Papa celebra su importancia en la formación de las nuevas generaciones acotando que “está llamada a ser siempre, la casa donde se busca la verdad propia de la persona humana. Por ello, no es casualidad que fuera la Iglesia quien promoviera la institución universitaria, pues la fe cristiana nos habla de Cristo como el Logos por quien todo fue hecho ( Jn 1,3)”[6]

Ya un momento propio del encuentro con los jóvenes es el sentido viacrucis donde la meditación de la Pasión de Cristo, nos mueve a donarnos, a entregar nuestra vida para ser Cristos vivos en medio de nuestros pueblos, Cristos a ejemplo del Maestro de Galilea que acepta ser la victima del sacrificio, el alimento del banquete y el cordero del holocausto, “Queridos jóvenes, que el amor de Cristo por nosotros aumente vuestra alegría y os aliente a estar cerca de los menos favorecidos. Vosotros, que sois muy sensibles a la idea de compartir la vida con los demás, no paséis de largo ante el sufrimiento humano, donde Dios os espera para que entreguéis lo mejor de vosotros mismos”[7]. En este viacrucis se camina con la Cruz que el beato Juan Pablo II bendijo en el Jubileo y es un emblema de la Jornada Mundial de la Juventud.  

Un momento de gran importancia para los pastores del futuro y no es mencionado por los medios internacionales con gran ahínco, es la Eucaristía Celebrada en la Catedral de Nuestra Señora de la Almudena, allí el Sucesor de Pedro nos hacia el llamado a vivir nuestra vocación como la experiencia misma de la Cruz de Cristo, la donación de sí, una donación como prolongación de la fe en el único pastor, Cristo Jesús quien nos ha liberado. Benedicto XVI nos hace este apremiante llamado mediante la preparación “para ser apóstoles con Cristo y como Cristo, para ser compañeros de viaje y servidores de los hombres”[8] y a ejemplo de San Juan de Ávila, que próximamente será Doctor de la Iglesia Universal, para que su palabra y ejemplo ilumine a los sacerdotes del mañana.

Ya pronto a finalizar este Viaje Apostólico Su Santidad se reunió con los miembros de la Comisión que preparó la Jornada Mundial de la Juventud, acentuando que “La eficacia de esta comisión manifiesta que no solo es posible la colaboración entre la Iglesia y las instituciones civiles, sino que, cuando se orientan al servicio de una iniciativa de tan largo alcance, como es la que nos ocupa, se hace verdad el principio de que el bien integra a todos en la unidad”.[9]

Un encuentro que manifiesta el amor de la Iglesia por todos, sin exclusión de raza, lengua, condición social o discapacidad, en el Instituto San José, el Santo Padre vio, escuchó el testimonio de algunos hermanos nuestros con discapacidades físicas  o intelectuales, a lo que el Vicario de Cristo expresó “Estos testigos nos hablan, ante todo, de la dignidad de cada vida humana, creada a imagen de Dios[10].

Un momento emotivo en el marco de los actos finales de esta gran Jornada Mundial de la Juventud es la Vigilia de oración con los jóvenes. El Sumo Pontífice nos recuerda desde su corazón de Padre y Pastor una verdad que impera la vida misma del Ser que está en las manos de Cristo “Sí, queridos amigos, Dios nos ama. Ésta es la gran verdad de nuestra vida y que da sentido a todo lo demás. No somos fruto de la casualidad o la irracionalidad, sino que en el origen de nuestra existencia hay un proyecto de amor de Dios. Permanecer en su amor significa entonces vivir arraigados en la fe, porque la fe no es la simple aceptación de unas verdades abstractas, sino una relación íntima con Cristo que nos lleva a abrir nuestro corazón a este misterio de amor y a vivir como personas que se saben amadas por Dios”[11]

Ya finalizando este maravilloso encuentro, la Eucaristía de clausura, no fue una despedida, fue un encuentro total y personal con Cristo, que unidos en la caridad del sucesor de Pedro nos anima a dar testimonio al ejemplo de los primeros discípulos de esta experiencia viva y edificante en la fe, firmes en la fe, es darse y donarse a la causa del reino y del evangelio, por ello el Papa nos exhortaba “Tener fe es apoyarse en la fe de tus hermanos, y que tu fe sirva igualmente de apoyo para la de otros. Os pido, queridos amigos, que améis a la Iglesia, que os ha engendrado en la fe, que os ha ayudado a conocer mejor a Cristo, que os ha hecho descubrir la belleza de su amor”[12].

Tendremos tiempo de prepararnos para vivir una nueva experiencia de fe, un encuentro que trasciende fronteras, idiomas, barreras, tiempo de caminar con Cristo el Maestro de Galilea, por ello el Papa nos comunicaba “Me complace anunciar ahora que la sede de la próxima Jornada Mundial de la Juventud, en el dos mil trece, será Río de Janeiro. Pidamos al Señor ya desde este instante que asista con su fuerza a cuantos han de ponerla en marcha y allane el camino a los jóvenes de todo el mundo para que puedan reunirse nuevamente con el Papa en esa bella ciudad brasileña”[13].

Con gratitud el Santo Padre expresaba a todos los que hicieron posible este magno encuentro como voluntarios, hombres y mujeres que manifestaron su ser católico desde el servicio logístico y físico, con cariño y afecto el Santo Padre les bendecía y animaba “os animo a que guardéis en vuestro corazón esta gozosa experiencia y a que crezcáis cada día más en la entrega de vosotros mismos a Dios y a los hombres”[14]

Al dejar España, el Papa Benedicto XVI partía con la alegría del Padre que se reúne con todos sus hijos, del Pastor que se encuentra con las ovejas, del sembrador que recoge una gran cosecha, la gratitud por este encuentro mundial se manifiesta en la multitud de los miles de jóvenes que atendieron este llamado y compartieron su fe, una sola fe en un Padre de amor en todos, ya las palabras del Sucesor de Pedro ahondaran lo íntimo del corazón de todos.

Dando testimonio de una Iglesia viva y fecunda “Sí, la fiesta de la fe que hemos compartido nos permite mirar hacia adelante con mucha confianza en la providencia, que guía a la Iglesia por los mares de la historia. Por eso permanece joven y con vitalidad, aun afrontando arduas situaciones. Esto es obra del Espíritu Santo, que hace presente a Jesucristo en los corazones de los jóvenes de cada época y les muestra así la grandeza de la vocación divina de todo ser humano. Hemos podido comprobar también cómo la gracia de Cristo derrumba los muros y franquea las fronteras que el pecado levanta entre los pueblos y las generaciones, para hacer de todos los hombres una sola familia que se reconoce unida en el único Padre común, y que cultiva con su trabajo y respeto todo lo que Él nos ha dado en la Creación”[15].



[1] BENEDICTO XVI, Vigilia de oración con los jóvenes. Aeropuerto Cuatro Vientos de Madrid. Sábado 20 de agosto de 2011.
[2] BENEDICTO XVI, Ceremonia de bienvenida Aeropuerto Internacional de Madrid Barajas. Jueves 18 de Agosto de 2011.
[3] BENEDICTO XVI, Ceremonia de bienvenida Aeropuerto Internacional de Madrid Barajas. Jueves 18 de Agosto de 2011.
[4] BENEDICTO XVI, Fiesta de acogida de los jóvenes, Plaza de Cibeles. Madrid. Jueves 18 de agosto de 2011.
[5] BENEDICTO XVI, Encuentro con religiosas jóvenes. Patio de los reyes del Escorial. Viernes 19 de agosto de 2011.
[6] BENEDICTO XVI,  Encuentro con profesores universitarios jóvenes. Basílica de San Lorenzo del Escorial. Viernes 19 de agosto.
[7] BENEDICTO XVI,  Vía crucis con los jóvenes. Plaza de Cibeles. Madrid Viernes 19 de agosto de 2011
[8] BENEDICTO XVI, Santa Misa con los seminaristas. Catedral de Santa María La Real de la Almudena de Madrid, Sábado 20 de agosto de 2011
[9] BENEDICTO XVI, Encuentro con los comités organizadores de la XXVI JMJ. Nunciatura Apostólica de Madrid. Sábado 20 de agosto de 2011.
[10] BENEDICTO XVI, Visita a la Fundación Instituto San José. Madrid Sábado 20 de agosto de 2011.
[11] BENEDICTO XVI, Vigilia de oración con los jóvenes. Aeropuerto Cuatro Vientos de Madrid. Sábado 20 de agosto de 2011.
[12] BENEDICTO XVI, Santa Misa de clausura de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud. Aeropuerto Cuatro Vientos de Madrid. Domingo 21 de agosto de 2011.
[13] BENEDICTO XVI,  Ángelus en el Aeropuerto Cuatro Vientos de Madrid. Domingo 21 De Agosto De 2011.
[14] BENEDICTO XVI,  Encuentro con los voluntarios de la XXVI JMJ. Pabellón 9 de la feria de Madrid. Domingo 21 De Agosto De 2011.

[15] BENEDICTO XVI, Ceremonia de despedida. Discurso del Santo Padre en el Aeropuerto Internacional Barajas de Madrid. Domingo 21 de agosto de 2011. 

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